El promedio de intensidad de la sesión debe girar en torno al 70%

El estudio ActiveBrains, liderado por la Universidad de Granada (UGR), ha analizado el efecto de un programa de ejercicio físico aeróbico y de fuerza de cinco meses, tres veces por semana, en niños con sobrepeso u obesidad, concluyendo que los escolares que realizan ejercicio tienden a mejorar «su inteligencia de forma destacada y también su flexibilidad cognitiva y rendimiento académico«. Según ha informado la UGR en una nota este jueves, el estudio liderado por investigadores del departamento de Educación Física y Deportiva, en colaboración con investigadores de Psicología de esta misma universidad y colaboradores externos nacionales e internacionales, se publica esta semana la revista científica ‘JAMA Network Open’. Ha demostrado que en una etapa de crecimiento y desarrollo cognitivo y cerebral como es la niñez, el ejercicio físico practicado de forma regular durante casi medio año mejora la inteligencia a nivel general, y especialmente la inteligencia cristalizada, que es la “asociada con el vocabulario verbal y conocimiento adquirido a lo largo de la vida en contexto escolar y fuera de él”. Además, el programa de ejercicio mejoró también de forma significativa la flexibilidad cognitiva, que es la habilidad mental que tiene una persona de adaptarse a tareas o reglas cambiantes, mantener múltiples conceptos simultáneamente y cambiar la atención entre diferentes tareas y reglas. Es importante destacar que el programa de ejercicio mejoró también el rendimiento académico total, siendo especialmente las matemáticas y la resolución de problemas, las capacidades más potenciadas, han indicado desde la UGR. «De aquí se desprende un mensaje muy importante para madres y padres: si sus hijas/os no tienen un buen rendimiento académico, no los castigue con no salir a jugar o hacer ejercicio físico, o retirarlos de una actividad deportiva extra-escolar, sino justo lo contrario«, ha apuntado el catedrático de la UGR e investigador responsable del estudio, Francisco Ortega. Actividad física de alta intensidad “ Hay que intentar garantizar un mínimo de ejercicio física diario, idealmente 60 minutos al día de actividad física aeróbica de intensidad moderada, incluyendo al menos tres días en semana actividad física de alta intensidad y aquella que estimule el fortalecimiento muscular y óseo tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud”, señala el catedrático de la UGR, quien participó en 2020 en la elaboración de las recomendaciones de actividad física de este organismo internacional. Es importante entender que el sobrepeso y la obesidad son un problema de salud de primer orden en el mundo desarrollado y en desarrollo, siendo especialmente preocupante en España, uno de los países que lideran el ranking de sobrepeso/obesidad en Europa donde 1 de cada 3 niños presentan esta condición. La obesidad tiene efectos negativos sobre la salud a nivel general y más recientemente se ha observado que también a nivel cognitivo y cerebral. “ El presente estudio tiene importantes implicaciones para esta población expuesta a mayores riesgos”, ha afirmado el profesor del departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada, José Mora, puesto que “este estudio demuestra que el ejercicio físico es una herramienta eficaz para contrarrestar los efectos negativos de la obesidad a nivel cognitivo y académico”. El promedio de intensidad de la sesión debe girar en torno al 70% de la frecuencia cardiaca máxima de los niños Por último, los investigadores de la UGR señalan que el tipo de ejercicio físico realizado en este estudio es transferible al ámbito escolar. Estuvo basado en juegos grupales, sin equipamiento avanzado, que implicaban correr en una pista exterior y trabajo de fuerza con el propio peso corporal y de compañeros. Todo ello se realizó a una intensidad relativamente alta, siendo el promedio de intensidad de la sesión completa en torno al 70% de la frecuencia cardiaca máxima de los niños, que entrenaron un promedio de 3 sesiones por semana de 90 minutos cada una, lo que sumarían 4.5 horas semanales. “ Si consiguiéramos aumentar el número de horas de educación física a 1 hora diaria, es decir, cinco horas por semana, como ya se hace en otros países europeos y se está demandando en España, podríamos mejorar la salud física y mental de los escolares, y tal y como demuestra este estudio, su inteligencia, rendimiento cognitivo y académico”, ha concluido Francisco Ortega. Los resultados de esta investigación han sido presentados recientemente por el catedrático de la UGR en el European Congress of Sports Science, el congreso más importante de Ciencias del Deporte en Europa, que se celebra en Sevilla.
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