sigue queriendo vestirse de blanco algún día.

La relación entre Kylian Mbappé y el PSG se encuentra completamente rota, aseguran a MARCA fuentes conocedoras de la situación, confirmando de esta manera la noticia adelantada por ‘RMC‘. No hay vuelta atrás, insisten a este periódico las mismas personas consultadas. Y para ello aportan otro detalle desconocido hasta hoy: el futbolista ya pidió irse en julio. Tanto es así que el campeón del mundo en 2018 viene trabajando en su salida del Parque de los Príncipes el próximo mes de enero. Más aún, la dirección deportiva del club parisino lo sabe y ha accedido a ‘colaborar’, como en julio con condiciones. La principal, a pocos sorprenderá, es que su destino no sea el Real Madrid. Ese límite ha quedado muy claro en las conversaciones: a cualquier sitio menos al Santiago Bernabéu. A nadie se le escapa que el vínculo entre las entidades dirigidas por Florentino Pérez y Nasser Al Khelaifi no existe desde hace tiempo. Dos han sido los detonantes para alcanzar este punto de no retorno: el ‘Caso Mbappé‘, curiosamente, y el las posiciones enfrentadas en torno a la Superliga. Mbappé considera que el PSG le ha traicionado. Para entender los porqués hay que retroceder a mayo. Como explicó MARCA, la dirección deportiva le realizó una serie de promesas, la mayoría inviables, para que estampase su firma y renovase hasta 2024. Ese fue el trato, y no hasta 2025, como destapó L’Équipe. El jugador, de hecho, aceptó posar con una camiseta con un 5 al final, en lugar de un 4, en señal de buena predisposición y agradecimiento al equipo de su ciudad. Sigue queriendo jugar en el Real Madrid Desde mayo a ahora aquello ha quedado en un brindis al sol. Mbappé dio el ‘sí’, informando directamente a Florentino Pérez de su ‘no’ al Real Madrid, al sentirse presionado políticamente. El dinero, ha explicado en su círculo de confianza, no le importa, por él lo devolvería y regresaría a una dinámica de puro fútbol. Está por ver cómo reacciona el Real Madrid a este nuevo escenario… porque el ‘7’ sigue queriendo vestirse de blanco algún día.
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